Estos son los momentos en que un taller y una galería virtual cambian la forma de trabajar: cuando retomás el dibujo después de un parate, cuando querés mostrar lo que hacés sin esperar una exposición formal, o cuando necesitás una consigna clara para salir del bloqueo.
Artistas emergentes y aficionados comparten cómo el taller les devolvió el hábito de crear y les dio un espacio para mostrar su trabajo sin miedo.
Las consignas mensuales me obligaron a sentarme con el cuaderno aunque no tuviera ganas. A los tres meses ya tenía una serie de collages que no imaginaba capaz de hacer.
Sergio Reyes Rodriguez, participante del taller de técnicas mixtasSubí una obra a la galería virtual y recibí comentarios concretos sobre composición y color. Esa crítica honesta me ayudó más que cualquier tutorial suelto.
Claudia Ruiz Cruz, artista emergenteLos encuentros en vivo para compartir procesos me sacaron de la idea de que crear es un acto solitario. Ahora tengo con quién hablar de mis dudas plásticas.
Natalia Aguilar Reyes, participante del grupo de práctica diariaExponer mis dibujos en la galería curada fue el empujón que necesitaba para tomarme en serio mi práctica. Recibí encargos de dos personas que vieron mi trabajo ahí.
Participante del desafío semanal de dibujoEmpecé con los trazos libres de cinco minutos antes de trabajar. Parece poco, pero desbloqueó mi mano y mi cabeza para encarar piezas más grandes.
Alumna del taller de dibujo y pinturaCada mes lanzamos un tema nuevo para que explores tu lenguaje plástico sin presión. Elegí el desafío que te incomode un poco, sumate al encuentro en vivo y compartí el proceso con otros artistas que están en la misma búsqueda.
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